Venezuela es considerada como un país «casi inaccesible» para la asistencia humanitaria

(Washington D.C, 03/05/2019) ACAPS, organización que provee información sobre aspectos humanitarios, publicó su informe anual «Visión General sobre Acceso Humanitario» en el cual se señala que al menos 50 países en el mundo no están recibiendo asistencia humanitaria apropiada para satisfacer las necesidades.

Para establecer el «ranking» ACAPS hace uso de 9 indicadores que permiten visualizar el alcance de la ayuda humanitaria:

  1. El acceso de las personas necesitadas a la ayuda humanitaria, el cual consta de 2 indicadores:
    • Negación de necesidades humanitarias
    • Restricción y obstrucción del acceso a servicios y asistencia.
  2. El acceso de los actores humanitarios a la población afectada, consta de 4 indicadores:
    • Impedimentos para la entrada al país.
    • Restricción de movimiento dentro del país.
    • Interferencia con actividades humanitarias.
    • Violencia contra personal, instalaciones y bienes.
  3. Restricciones físicas y de seguridad, compuestas por 3 indicadores:
    • Inseguridad / hostilidades en curso que afectan la asistencia humanitaria.
    • Presencia de minas y UXO.
    • Restricciones físicas.

En esta edición Venezuela fue categorizada como un país «casi inaccesible» para la asistencia humanitaria, pero destaca que hubo una mejora con respecto al año anterior.

La asignación de está categoría es debido a las crecientes e innegables necesidades han dado como resultado que el gobierno haya permitido que algunas organizaciones  operar en comparación con el año pasado y, sin embargo, el país sigue siendo casi inaccesible. La asistencia humanitaria está sujeta a injerencias políticas y las operaciones pueden ser altamente restringidas.

El 23 de febrero, el presidente Maduro negó el acceso a ayuda humanitaria de los EE. UU. a través de Colombia (aceptando ayuda de la UE, Rusia, China y Cuba) y decidió cerrar los pasos fronterizos con Colombia y Brasil, empujando a miles de personas a recurrir a alternativas peligrosas como cruzar ríos o pagar a los grupos armados para que utilicen las «trochas», cruces fronterizos no oficiales. Las fuentes indican que las personas percibidas como críticas del gobierno no puedan acceder a los servicios y bienes  básicos a precios fijados por el gobierno.

Traducción no oficial.

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