R4V: «El número de personas migrantes venezolanas que usan la ruta del Tapón del Darién se ha triplicado con respecto al mes de abril»

(11/ 07/ 2022) La Plataforma de R4V en su nuevo informe sobre el flujo migratorio de personas venezolanas en Centroamérica, destaca que los primeros cinco meses de 2022 observaron un incremento significativo en el número de personas refugiadas y migrantes de Venezuela en tránsito por tierra hacia el norte a través de Centro América, en comparación con años previos. Debido a los cierres fronterizos y/o los nuevos requerimientos de visas, las personas refugiadas y migrantes transitaron mayormente por vías irregulares dónde estaban expuestos a peligros de gran daño físico, explotación y abuso.

Como señalado en el Reporte Especial de Situación anterior, publicado en marzo, varios países de la subregión impusieron requerimientos de visa para personas venezolanas en enero y febrero para intentar limitar las entradas a sus respectivos países y para detener los movimientos continuos hacia México y los Estados Unidos, incluyendo un nuevo requerimiento de visa para personas venezolanas entrado a México desde el 21 de enero y uno en Costa Rica desde el 21 de febrero. Como resultado, el número de entradas regulares por aire de personas venezolanas a México cayó significativamente de 27.835 en enero a 3.578 en febrero, y se mantuvo bajo en los meses subsecuentes (4.438 en marzo y 4.333 en abril). La mayoría de las personas no podían cumplir con los requerimientos de visa para entrar a los países de manera regular y segura, lo que llevó a que el número de personas refugiadas y migrantes de Venezuela cruzando de manera irregular por cruces fronterizos terrestres en Centro América notablemente aumentara durante cada mes de 2022, con un aumento significativo en mayo. Según el Servicio Nación de Migración de Panamá (SNM), en mayo unas 9.844 personas refugiadas y migrantes de Venezuela entraron a Panamá desde Colombia de manera irregular por el Tapón del Darién, más de tres veces la cantidad de personas venezolanas que usaron esa ruta en abril (2.694) y más de ocho veces la cantidad de personas venezolanas que cursaron el Darién en enero (1.134). En lo que va del año, las personas venezolanas representan un 51% del total de personas refugiadas y migrantes en tránsito irregular a través de la frontera Panamá/Colombia, y un 71% de aquellos que cruzaron en mayo. Un patrón similar de entradas se ha observado en Paso Canoas, en la frontera de Panamá y Costa Rica, donde las personas venezolanas representaron un 85% de todas las personas refugiadas y migrantes encuestadas entrando en mayo de 2022 (de un total de 13.248 entradas) lo que más que triplica el número de entradas de personas venezolanas del mes anterior, después de aumentar casi un 250% entre diciembre de 2021 (857) y abril de 2022 (2.979).

Al mismo tiempo, correspondiente a la caída de las entradas regulares por aire a México debido a la introducción de los requerimientos de visa en enero, el número de encuentros con personas refugiadas y migrantes de Venezuela tratando de entrar a los Estados Unidos a través de la frontera sur con México disminuyó por más de un 85% de enero (22.779) a febrero (3.073) de acuerdo al Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de los Estados Unidos (CBP), pero aumentó gradualmente cada mes hasta mayo (5.078). Investigaciones por socios de R4V, sobre la relación entre la introducción de barreras adicionales para personas venezolanas llegando por aire a México desde finales de enero, y la disminución de los movimientos de tránsito de personas venezolanas a Estados Unidos, al desviarlos para usar rutas terrestres más peligrosas y que consumen más tiempo a través de Centro América, se están llevando a cabo e informarán la planeación de la respuesta para la segunda mitad de 2022. En este contexto, reportes de socios de R4V han indicado un incremento en las llegadas irregulares de personas venezolanas a lo largo de la frontera sur de México con Guatemala lo que fue corroborado por un incremento en las solicitudes de asilo de personas venezolanos en Chiapas, México, las cuales aumentaron considerablemente de 69 en enero de 2022 a 1.092 en mayo de 2022.

A pesar de que encuestas llevadas a cabo a finales de 2021 y a inicios de 2022 indicaron que más de la mitad de las personas refugiadas y migrantes de Venezuela en tránsito a lo largo de Centro América y México habían residido en otros países de America del Sur previamente, las encuestas más recientes muestran que más personas refugiadas y migrantes están iniciando sus viajes de Venezuela ahora y se dirigen directamente hacia el norte. Una encuesta de monitoreo llevada a cabo por un socio de R4V en la frontera entre Costa Rica y Panamá en mayo observa que un 77% de las personas refugiadas y migrantes de Venezuela en tránsito ha residido en Venezuela inmediatamente antes de iniciar sus travesías al norte (este porcentaje ha incrementado gradualmente en los últimos cinco meses, de 46% en enero, a 61% en febrero, 65% en marzo y un 76% en abril). Para aquellos que han residido en otros países que no son Venezuela los países de residencia principal eran Colombia (7%), Ecuador (6%) y Perú (3%). Similarmente, datos de un socio de R4V sobre la caracterización de personas refugiadas y migrantes en tránsito en el noreste de Colombia (Necoclí, municipalidad de la región de Urabá) de mediados de febrero a finales de mayo muestran que un 64% de las personas refugiadas y migrantes venezolanas en tránsito vienen directamente de Venezuela, mientras que un 20% transitaron del sur del continente (Brasil, Ecuador, Chile y Perú) y un 9% dejó Colombia. Al mismo tiempo, en marzo, abril y mayo, un 98% de las personas venezolanas entrevistadas en Costa Rica indicaron que Estados Unidos era su opción como destino final (un pequeño incremento del 90% en febrero y 86% en enero).

El creciente número de personas   venezolanas en tránsito hacia el norte a través de la subregión representa un desafío, no solo por el tamaño de la población refugiada y migrante en tránsito, pero también por las condiciones severas a las que se enfrentan en la peligrosa ruta a lo largo de estas rutas irregulares. La travesía desde Necoclí en Colombia hasta los primeros centros de recepción en Panamá toma alrededor de una semana usualmente, dependiendo de la combinación de rutas usadas; lanchas rápidas pueden reducir la cantidad de tiempo necesario para atravesar la jungla de seis a dos días, pero incluyen riesgos de naufragios y son más costosas. Las personas venezolanas cuentan con menos recursos que personas refugiadas y migrantes de otras nacionalidades (unas 64% de las personas venezolanas en tránsito en Necoclí entrevistadas por socios R4V no contaban con suficientes recursos para su travesía, un seis por ciento más que personas refugiadas y migrantes de otros países) por ende no pudieron evitar travesías por tierra más largas a través de la jungla y recurren a dormir expuestos previo y durante su tránsito. Muchas rutas de tránsito irregular a través de Colombia, Centro América y México son conocidamente controladas por diferentes grupos criminales, los que se aprovechan de las vulnerabilidades de las personas refugiadas y migrantes, poniendo a las personas venezolanas en riesgo de robo, trata de personas, explotación y violencia, incluyendo sexual y violencia basada en género (VBG). Un reporte reciente de Médicos Sin Fronteras (MSF) resaltó la necesidad urgente de protección y atención de salud para las personas refugiadas y migrantes cursando el Darién, incluyendo a personas sobrevivientes de violencia sexual. A pesar de que una mayoría significativa de las personas refugiadas y migrantes que usan estas rutas son hombres (incluyendo un 76% de la población en tránsito a través de Costa Rica en abril, de acuerdo con el reporte de monitoreo de un socio de R4V), las mujeres y la niñez se enfrentan a desafíos particulares en estas rutas, con las mujeres representando un 24% y la niñez un 15% de la población en tránsito, de acuerdo al mismo reporte. Aproximadamente un 9% de las mujeres en tránsito de Colombia a Panamá están embarazadas o lactando y/o tienen necesidades específicas de salud, alojamiento, nutrición y protección. Mientras tanto, los más de 5.000 niños y niñas refugiadas y migrantes que han hecho la travesía para cruzar a Panamá en lo que va del 2022 – incluyendo más de 2000 en mayo – se enfrentan a un mayor riesgo de ahogarse, trata de personas y explotación, según el reporte de un socio de R4V.

Las necesidades de las personas refugiadas y migrantes venezolanas en tránsito en estas rutas son significativas:

  • En Colombia, análisis y monitoreos de protección por socios de R4V identificaron riesgos de VBG, naufragios y el reclutamiento de niños y niñas y adultos para economías ilegales de grupos criminales. Orientación legal e información sobre los riesgos asociados con los movimientos irregulares y el acceso a servicios y derechos son necesidades esenciales (con un 35% de todas las personas refugiadas y migrantes encuestadas identificando la asistencia legal como una prioridad). Los perfiles principales de las personas refugiadas y migrantes en tránsito incluyen hombres y familias grandes (con 38% de estas personas en tránsito siendo hombres, 28% mujeres, 19% niñas y 15% niños). Las necesidades principales reportadas por las personas refugiadas y migrantes en tránsito por Necoclí en una caracterización de un socio de R4V correspondían a alojamiento (63%), alimento (56%), conexión a internet (44%) y servicios de agua, saneamiento e higiene (41%).
  • En Panamá, según información de autoridades locales, la mitad de las personas refugiadas y migrantes en tránsito a través del Darién reportaron ser víctimas de robos o fraude durante sus travesías. Muchos llegaron hambrientos y heridos a los centros de recepción del Darién. Según los informes, alrededor de 1 de cada 10 personas venezolanas carece de fondos para continuar sus viajes y, por lo tanto, permanece en centros de recepción en Panamá, esperando transferencias de dinero de familiares, pidiendo prestado a amigos o trabajando localmente hasta que puedan permitirse continuar su tránsito. Si bien la mayoría de las personas refugiadas y migrantes en tránsito en Panamá son hombres o mujeres jóvenes y solteras, entre los más de 5.000 niños y niñas en tránsito, hay un número pequeño pero creciente (10 en lo que va de 2022) identificados sin certificados de nacimiento (nacidos en países como Colombia, Ecuador y Venezuela) que contribuyen a los riesgos de apatridia y trata de personas (debido a las dificultades para verificar las relaciones familiares sin la documentación).   Entre las familias que transitan por estas rutas, también hay personas de la tercera edad con enfermedades crónicas que priorizan continuar su viaje a recibir asistencia médica durante el tránsito.
  • En Costa Rica, según las actividades de monitoreo fronterizo de un socio de R4V a lo largo de la frontera norte, las personas venezolanas en tránsito se encuentran en condiciones extremadamente vulnerables, sin recursos económicos y sin poder satisfacer sus necesidades básicas como alimentos, agua y vivienda. La atención médica se ha señalado como un desafío particular, ya que las personas refugiadas y los migrantes carecen del seguro necesario para acceder a los servicios disponibles, aunque los niños y niñas y las mujeres embarazadas reciben servicios de salud pública gratuitos, y las personas refugiadas y migrantes con emergencias médicas no se les niega atención médica, mientras que la atención a largo plazo o especializada sigue siendo elusiva. Muchos trabajan en el sector informal para financiar sus travesías al norte, vulnerables a la explotación y el abuso. Además, mientras están en tránsito, los niños y las niñas a menudo no están matriculados en las escuelas, ni intentan hacerlo debido a los continuos viajes hacia el norte.
  • En México, los socios de R4V están realizando un ejercicio integral para la Evaluación Conjunta de Necesidades para comprender mejor las   necesidades   de las personas refugiadas y migrantes de Venezuela y los desafíos relacionados que se encuentran en varios lugares del país.

El 20 de abril, el Gobierno de Panamá fue sede de un evento intergubernamental de alto nivel con la participación de representantes de 20 países, donde los desafíos relacionados con los movimientos de personas refugiadas y migrantes en la región fueron el tema central de la agenda. Las estrategias de respuesta regional se discutieron más a fondo en la Cumbre de las Américas en Los Ángeles a mediados de junio, donde 20 países respaldaron la Declaración de Los Ángeles sobre Migración y Protección, que contiene compromisos para trabajar juntos para mejorar el apoyo financiero para los países de destino y tránsito de personas refugiadas y migrantes; ampliar el acceso al estatus legal (a través de la regularización y la protección internacional), promover la integración local y las vías regulares (incluida la reunificación familiar); y reconociendo la importancia de estructuras de coordinación como la Plataforma Regional de Coordinación Interagencial (R4V) para personas refugiadas y migrantes de Venezuela.

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