Debido a las políticas migratorias del Perú, uno de cada tres niños, niñas y adolescentes venezolanos no pudieron reunirse con sus familias

(Perú, 18/2/2020) La actualización más reciente de la Plataforma de Coordinación para Refugiados y Migrantes de Venezuela (R4V) estima la cifra de 4,769,498 migrantes, refugiados y solicitantes de asilo venezolanos que han dejado su país en los últimos cuatro años. Este flujo migratorio representa la mayor movilización humana en toda la historia de América Latina contemporánea; de mantener el mismo ritmo, al 2020 se podría llegar a la cifra de 6,4 millones de personas. “América Latina no volverá a ser la misma” señala Eduardo Stein , representante especial de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los refugiados y migrantes de Venezuela, revelando que ningún país puede enfrentar por sí solo este masivo desplazamiento de personas en búsqueda de un mejor futuro.

En el último año, el Perú ha albergado a cerca de 860mil ciudadanos/as venezolanos, consolidándose como el segundo país, después de Colombia, en acoger a la mayor población venezolana residente a nivel global según cifras de la Superintendencia Nacional de Migraciones.

Este nuevo panorama regional representa un reto para los gobiernos locales y la cooperación internacional, se requiere responder adecuadamente a las necesidades de protección, asistencia e integración de la población migrante vulnerable, con un especial interés en la generación de espacios de apoyo y coordinación, comunicación con las comunidades receptoras y políticas de integración.

Con el objetivo de identificar, visibilizar y actualizar las tendencias y cifras de la población venezolana en movimiento por todo el Corredor Andino, la OIM ha puesto en marcha, por séptima vez, la herramienta Matriz de Seguimiento de Desplazamiento (DTM por sus siglas en inglés) bajo su componente de Encuestas de Monitoreo de Flujos en las instalaciones del Centro Binacional de Atención en Frontera (CEBAF), complejo ubicado en la frontera norte del Perú, en la región de Tumbes.

Conclusiones adicionales y conclusivas

Se estima que el flujo migratorio de población venezolana se mantendrá constante, con un promedio de 4000 o 5000 salidas diarias6 , superando la cifra de 6.4 millones de venezolanos fuera de su país para finales del año 2020. En la mayoría de casos, las personas migrantes llegan a sus ciudades de destino con altos niveles de vulnerabilidad, requiriendo asistencia inmediata debido a los riesgos que son expuestos a lo largo de su ruta de viaje y las facilidades para su inserción laboral, social y cultural dentro de las comunidades de acogida.

De esta forma, los esfuerzos de los países receptores y la comunidad internacional deben estar enfocados en la regularización de la situación migratoria de la población venezolana, el fortalecimiento de la capacidad de recepción estatal a través de acceso a servicios básicos (salud, educación, etc.), acceso a programas de inclusión laboral y la lucha frontal contra episodios de discriminación y xenofobia.

En los últimos meses el Estado Peruano ha brindado opciones y facilidades para la regularización de las personas migrantes que ingresan a su territorio, como la Visa Humanitaria; sin embargo, en el presente reporte hemos podido constatar las limitaciones de la población migrante para la obtención de pasaporte u otro tipo de documentos legalizados dentro de su país de origen, dificultando su ingreso inmediato al territorio peruano. Asimismo, la situación se torna crítica al identificar una gran cantidad de casos que han ingresado al Ecuador sin obtener los sellos de ingreso y/o salida de dicho país.

Una migración joven

El grupo etario con mayor presencia son los jóvenes entre 18 a 34 años, tendencia que se mantiene constante en los últimos reportes de la DTM. En su mayoría, las personas que se encuentran tramitando su ingreso al Perú viajan en grupos familiares con al menos un niño, niña o adolescente. Aproximadamente una de cada dos personas se encuentra casada o con algún conviviente.

Estatus migratorio y regularización

Las nuevas políticas migratorias en los países de la región como Chile, Ecuador y Perú exigen el pasaporte como documento de identidad para solicitar y tramitar alguna visa, un requisito que para un alto porcentaje de personas representa una limitante para acceder de forma regular al territorio nacional. Esto se plasma en la cantidad de personas cuyo ingreso fue negado por las autoridades peruanas (63.1%) y deben buscar otras formas de regularizar y obtener una respuesta satisfactoria ante su solicitud de ingreso.

Perú: país de permanencia

En los dos últimos años el Perú se ha consolidado como país atractivo para la población migrante con el objetivo de permanecer en los próximos meses o años. Del total de personas consultadas, el 92.6% indicó su intención de permanecer en alguna ciudad del Perú en la que destacan Lima, La Libertad, Lambayeque, Tumbes, Áncash, Piura, entre otras. De estos porcentajes, el 33.7% manifestó su interés por permanecer indefinidamente en dichas ciudades mientras un 44% indicó que aún no sabe el tiempo total de permanencia.

Dificultades y riesgos en la ruta

Los principales riesgos dentro de la ruta migratoria de la población venezolana están relacionados con las dificultades con el transporte, falta de alimentación e hidratación, la documentación y la percepción de inseguridad. Las dificultades con los trámites e ingreso regular en los países orillan a un porcentaje relevante de la población a sufrir situaciones de desprotección y peligros durante su ruta. A través del presente reporte se han podido identificar casos de oferta de tráfico ilícito de migrantes cerca de los principales puntos de control migratorio, riesgos frente a redes de trata de personas, exposición a violencia física o explotación sexual y episodios de Violencia Basada en Género.

Seguridad alimentaria

Se logró identificar que nueve de cada diez personas pueden costear y obtener alimentos hasta dos días como máximo para sí mismos o sus familiares. En la mayoría de casos cuentan con el dinero justo para llegar a su ciudad de destino. Los trámites y demora en los puntos de control fronterizo generan un gasto de subsistencia mayor del calculado en un inicio, como consecuencia muchos grupos familiares deben racionalizar las comidas diarias. Sin la ayuda humanitaria de la cooperación internacional y la sociedad civil, se incrementarían los casos de menores de edad que presentan síntomas de malnutrición aguda o crónica.

Percepciones de discriminación y rechazo

Los episodios de discriminación de la población venezolana durante su ruta de viaje siguen generando dificultades para la integración dentro de las comunidades de acogida. A través del levantamiento de información se pudo conocer que cuatro de cada diez personas han sido víctima de algún acto de discriminación desde su salida de Venezuela hasta su llegada al CEBAF – Tumbes, siendo la razón principal, su nacionalidad.

Ruta de incertidumbre y riesgos

A casi siete de cada 10 niñas, niños, adolescentes y sus familias no se les permitió ingresar al país. Esta misma población tampoco contó con un estatus migratorio regular en Ecuador; ambas situaciones pueden forzar a las familias a cruzar la frontera por pasos irregulares; casi la mitad declaró haber recibido ofrecimientos para ello. venezolana durante su ruta de viaje siguen generando dificultades.

Unidad familiar rota

Al no poder ingresar al país, una de cada tres niñas, niños, adolescentes vio frustrado su posibilidad de estar con papá y mamá juntos nuevamente. Para otro tercio, el viaje significó separase de uno o ambos padres. Esto los pone en mayor riesgo de ser víctimas de violencia en todas sus formas, siendo las más extremas la explotación sexual y laboral.

Trayectoria escolar amenazada

Importantes porcentajes de niñas, niños y adolescentes no fueron inscritos en la escuela en su país de origen. Los mismos que cuentan con calidades migratorias adversas que empeoran sus posibilidades de continuar o concluir su vida escolar.

Las necesidades emocionales también importan

Las niñas, niños y menores de edad estarían pagando altos costos emocionales a raíz de la migración, reflejado en cambios fuertes de humor o actitudes desde que dejaron sus hogares. Este costo emocional estaría explicado principalmente por las condiciones del viaje, la ruptura del núcleo familiar, la pérdida de sus redes de amigos de la escuela y barrio, entre otros hechos.

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