De acuerdo a estudio realizado por ACNUR en Argentina, entre julio y diciembre 2019, 13% de las familias venezolanas entrevistadas informaron no poder enviar los niños al colegio

(Argentina, 4/2/2020) La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) realizó un monitoreo sobre las condiciones en que se encuentran y las dificultades que enfrentan los migrantes venezolanos en Argentina en el periodo julio – diciembre 2019.

El 26% por ciento de las personas entrevistadas venían de Caracas, Estado Zulia (10%), Carabobo (8%), Miranda (7%) o Bolívar (7%). Las entrevistas comprendieron a un total de 1,600 individuos, de los cuales 51% fueron mujeres, y 23% niños, niñas y adolescentes.

Dentro de los individuos entrevistados un 23% contaba con alguna necesidad específica. Un 13% tenía alguna discapacidad o impedimento físico o mental, principalmente dificultades de ver, mientras que un 6% de los individuos padecía de una condición médica crítica o crónica. De estos últimos, un 43% tenía acceso a tratamiento por dicha condición.

En el caso de las mujeres, el 31% de las entrevistadas manifestó tener una necesidad específica, en comparación con un 14% de los hombres, casi duplicándolos en los porcentajes de discapacidad y de condiciones críticas o crónicas, tal como especificado en el párrafo anterior.

Del total de 64 personas adultas mayores alcanzadas por la encuesta, un 27% se encontraba en alguna situación de riesgo vinculada a su edad. Por otro lado, un 2% de las mujeres comprendidas se encontraba embarazada o en período de lactancia.

El 53% contaba con título universitario, y un 13% reportó que los niños/as de su grupo familiar no asistían a la escuela (entre las principales razones está su reciente llegada al país (31%), falta de espacio en las escuelas (24%) falta de documentación u otros requerimientos (14%).

Estatus legal y documentación

Todos los entrevistados reportaron haber ingresado de manera regular a Argentina. Un 33% manifestó encontrarse en el país con una residencia temporaria, el 31% con un permiso de residencia precaria, mientras que el 22% aún se encontraba con un permiso de turista en el país (la mayoría de estos son los que habían ingresado a Argentina durante los últimos 3 meses previos a la entrevista).

Sólo un 14% de las personas entrevistadas reportó haber solicitado la condición de refugiado. El 50% manifestó no considerarlo necesario o aplicable a su caso, e indicó no tener la intención de hacerlo. Otro 25% indicó no tener información sobre el sistema de asilo en Argentina. El ACNUR infiere que el desconocimiento sobre el sistema de asilo en Argentina es uno de los factores relevantes que explica el hecho de que la población venezolana no esté aplicando a la condición de refugiados en el país; los mismo ha sido constatado a través de reuniones con asociaciones de venezolanos, y otros contactos y encuestas con la población.

Un 15% de los entrevistados reportó no contar con partidas de nacimiento, un 5% no tener cédulas de identidad venezolanas y un 30% no contar con pasaporte válido.

Empleo

El 60% de los entrevistados reportó encontrarse en una situación de precariedad laboral, por no contar con un contrato de trabajo. Interesante contrastar que, mientras el 67% tenía un empleo formal en Venezuela, trabajando en ventas o provisión de servicios, como empleados públicos, educadores y personal de la salud, dueños de negocios o trabajadores por cuenta propia; el 14% de los entrevistados reportó estar trabajando en Argentina de manera informal, el 14% está desempleado, y tan sólo un 21% con un empleo formal. Asimismo, el 21% expresó estar trabajando más de 60 horas por semana. Vale destacar que las mujeres se encontraban ligeramente en mayor situación de desempleo (16%) en comparación con los hombres (13%) durante el mes anterior a la entrevista.

El 89% reportó no haberse sentirse discriminado en el país, y más del 90% calificó sus interacciones con la comunidad local como muy buenas o buenas.

El 72% de los entrevistados consideró que, en caso de retornar al país, enfrentarían riesgos relacionados con la violencia, incluidos extorsión, violencia sexual, secuestro, amenazas, intimidación, miedo al reclutamiento forzado de niños, miedo a la persecución y miedo debido a la violencia generalizada o la situación de inseguridad; mientras que el 85% informó riesgos relacionados con el acceso a derechos, que incluyen falta de empleo y/o bajos ingresos y la falta de acceso a alimentos, salud o educación. El 72% consideró que estarían expuestos a ambos riesgos.

Bienestar y mecanismos de supervivencia

Entre los principales mecanismos de supervivencia reportados por los entrevistados durante su desplazamiento, destaca el uso de ahorros, la reducción en la cantidad y calidad de la comida, y la venta de bienes y artículos personales. Sólo un 5% reportó haber hecho uso de mecanismos de supervivencia negativos, tales como la mendicidad.

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