DDHH

Los Derechos Humanos son derechos inherentes a la dignidad de ser persona como fin en sí misma y de los que debe gozar y ejercer plenamente cada ser humano por el solo hecho de serlo.

Son libertades, condiciones, capacidades y oportunidades de las que debe gozar, ejercer y realizar plenamente toda persona, sin importar sus circunstancias ni conductas. Son límites inviolables y niveles esenciales de protección ante el ejercicio del poder, para que ninguna persona tenga que vivir o sea tratada como un mero instrumento, por voluntad del Estado o fuera de ella misma, en nombre de intereses o entidades, llámese pueblo, ideología, raza o nación.

 

En este sentido, los derechos humanos no son derechos jurídicos, pues no nacen de la ley, no tienen fronteras ni plazo de vigencia. Son derechos que están en constante evolución y crecimiento, ya que su objetivo es el de defender a la persona por el simple hecho de ser una persona.

 

 

En otras palabras, los derechos humanos no son más que un escudo que protege a las personas en cuanto tales, sin distinción de ningún tipo y sin considerar las acciones o comportamientos que esta persona haya tenido en su vida. Es de suma importancia entender que los seres humanos, en virtud de nuestra vida, tenemos un derecho que nos protege, que vas más allá de las razones políticas, económicas o religiosas. Es más importante aún entender que esta tutela, de nuevo, va más allá de las líneas limítrofes entre los Estados, pero estos derechos están avalados por un sistema internacional de protección.

Los diversos Estados tienen la obligación, según normas internacionales, de promover y asegurar los Derechos Humanos. De facto, no todos los Estados lo hacen, y muchas personas quedan desnudas de su derecho primordial. Por tal motivo, es indispensable entender bien el significado y el valor que estos derechos tienen para así poder promover la defensa de los derechos humanos.