29ª Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA revisó la crisis venezolana

(Washington DC, 31/05/2017, Civilis DDHH). El día de hoy se llevó a cabo la primera sesión de la 29ª Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA, convocada para discutir y proponer una declaración del organismo sobre la situación en Venezuela.

La Reunión de Consulta fue convocada el 26 de abril de este mismo año por mayoría de Estados del Consejo Permanente, como parte del proceso seguido desde el año pasado con la activación de la Carta Democrática Interamericana ante el grave deterioro de la situación política, económica y social de Venezuela.

A la sesión asistieron 34 delegaciones de Estados de los 35 miembros de la OEA, con la ausencia de Cuba, el cual aún no está plenamente incorporado a la Organización. De las 34 delegaciones, 18 estuvieron encabezadas por los Ministros o Ministras de Relaciones Exteriores de sus respectivos países. A pesar de que la Canciller venezolana Delcy Rodríguez había anunciado a finales de abril que Venezuela no participaría más en las reuniones del organismo regional, en el marco del proceso de denuncia de la Carta de la OEA para retirarse de la Organización, se supo en horas de la mañana que la delegación venezolana se había acreditado para participar en la reunión, encabezada por la Embajadora Representante Interina, Carmen Velázquez de Visbal.

Previo a la sesión, se presentaron tres proyectos de declaración para ser discutidos durante la Reunión. El primero de ellos fue introducido por Antigua y Barbuda, el segundo por Perú, Canadá, Estados Unidos, México y Panamá y el tercero por los Estados Miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM). Sin embargo, durante la sesión, Antigua y Barbuda anunció el retiro de su propuesta para unirse a la de CARICOM, a pesar de que este documento no prevé puntos importantes que habían sido considerados por Antigua y Barbuda, como la solicitud de detener la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente, la entrega de asistencia humanitaria, el respeto a las funciones y facultades de la Asamblea Nacional, la liberación de los presos políticos y la publicación del calendario electoral.

Como estaba establecido en la agenda de trabajo acordada por los miembros del Consejo Permanente en la sesión del pasado 24 de mayo, la Reunión inició con una sesión privada y cerrada a la prensa a la 1 de la tarde, en la cual participó también el Secretario General, Luis Almagro. Casi a las 3 de la tarde, los delegados estatales culminaron la sesión privada para entrar en la sala donde se llevaría a cabo la sesión pública.

Cada representante estatal contó con 6 minutos para exponer sus inquietudes y plantear sus propuestas. A pesar de la presencia de la delegación venezolana, no hubo participación de ésta durante el debate.

Durante sus intervenciones, Bolivia, Nicaragua y Ecuador mostraron su inconformidad con la celebración de una Reunión de Consulta sin la aprobación del Estado del cual se discute – Venezuela – a lo que calificaron como acciones «injerencistas» y contrarias al principio de autodeterminación de los pueblos y respeto a la soberanía de cada país.

Los Estados del CARICOM, en voz del representante de Bahamas, y con las intervenciones de Saint Kitts and Nevis y Antigua y Barbuda, mostraron su preocupación ante la situación de Venezuela, especialmente la escalada de violencia; a la par que hicieron solicitudes genéricas de respeto al Estado de Derecho y llamaron al diálogo entre las partes, obviando hacer mención a la responsabilidad estatal en las violaciones a los derechos humanos y la ruptura del orden constitucional y la fraudulenta Constituyente.

El resto de los Estados que participaron en el debate mostraron consenso sobre el reto que impone la situación de Venezuela a la región, por lo que no solamente era procedente, si no necesario, que se discutiera el asunto en el marco de la OEA, para así poder tomar las acciones pertinentes. Igualmente, hicieron referencia al hecho de que el diálogo promovido por los tres ex presidentes, la UNASUR y el Vaticano se encontraba estancado y que no había tenido resultados. Por ello, algunos representantes propusieron iniciar nuevas negociaciones con mediadores aceptados por todas las partes. Al respecto, la Vicepresidenta y Ministra de Relaciones Exteriores de Panamá, de donde proviene uno de los ex presidentes, indicó que su país había apoyado las gestiones del diálogo y una solución pacífica desde un principio, «justamente para evitar la situación actual», pero que ahora «se sentía burlado ante el incumplimiento de los compromisos adoptados». Canadá señaló que apoyaría un proceso de diálogo creíble, pero que éste era «imposible si los líderes políticos están presos o inhabilitados». Paraguay recordó su escepticismo con el proceso de diálogo y señaló que «más de 70 muertes era un panorama desolador», por lo que era necesario encontrar recursos para evitar que el enfrentamiento político siguiera empeorando la situación.

De igual forma, estos Estados coincidieron en rechazar la Constituyente por no cumplir con los principios democráticos y ser contraria a la Constitución, hicieron llamados a que se aceptara la ayuda internacional para resolver la crisis humanitaria, a respetar el Estado de Derecho y los derechos humanos, especialmente en el marco de las manifestaciones, a que se respetaran y reconocieran las funciones y facultades de la Asamblea Nacional, que se estableciera un calendario electoral y que se liberaran a los presos políticos; así como rechazaron la decisión de Venezuela de retirarse de la OEA.

Varios de los representantes recordaron las experiencias traumáticas por las que habían atravesado sus países y la importancia que habían tenido los organismos regionales e internacionales para superarlos, así como las lecciones sobre democracia y derechos humanos que habían obtenido de ellas: Panamá hizo alusión a Noriega, quien recientemente falleció, luego de cumplir una condena por narcotráfico y por violación a los derechos humanos; Guatemala, El Salvador y República Dominicana recordaron los largos conflictos armados que habían arrojado como resultado miles de muertos. En palabras del Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, «antes de que triunfara la democracia, nosotros tocamos las puertas de la OEA para que la protegieran (…) eso nos enseñó que la democracia no es un privilegio, es esencial».

Finalmente, algunos de los representantes reflexionaron sobre la lentitud con la que el organismo regional estaba reaccionando ante una situación imperiosa. La Secretaria de Estado de Honduras pidió al foro que se preguntara por qué no era posible para la OEA llegar a un acuerdo sobre un tema esencial, como la celebración de elecciones libres, o sobre la necesidad de una negociación democrática. En palabras del Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, «nuestra lentitud es evidente y hasta vergonzosa, ante la evolución de los eventos», luego de lo cual envió un mensaje a los venezolanos: «no están solos y no los abandonaremos».

Luego de las intervenciones de los Estados, el Presidente de la Reunión de Consulta señaló que se haría una pausa de media hora para que se llegara a un consenso sobre los dos proyectos propuestos. Al cabo de casi una hora, se reinició la sesión, sólo para ser nuevamente suspendida poco después, ante la falta de consenso. Los representantes acordaron reunirse de nuevo antes de la Asamblea General, que se celebrará del 19 al 21 de junio en México, pero no establecieron una fecha definida, pues dedicarán estas semanas a encontrar el consenso necesario para aprobar una resolución sobre la situación en Venezuela.

 

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