Consejo Permanente de la OEA discutió situación de Venezuela

(Caracas 28/03/2017, ExamenOnuVenezuela). Este martes 28 de marzo, el Consejo Permanente de la OEA llevó a cabo una sesión extraordinaria solicitada por 18 Estados con el objetivo de discutir sobre la situación política y de derechos humanos en Venezuela, en el marco de la actualización del informe de Almagro y el comunicado emitido por 14 Estados americanos.

La sesión inició con las constantes intervenciones e interrupciones de Venezuela, Nicaragua y Bolivia, quienes argumentaban que el Orden del Día propuesto era de carácter injerencista y violaba el principio de no intervención en los asuntos internos de los Estados, así como la autodeterminación de los pueblos, con base en lo establecido en el artículo 1 de la Carta Democrática.

Según Venezuela, la sesión se estaría llevando a cabo por “presiones externas”, por lo cual preguntó al Consultor Jurídico del Consejo Permanente sobre el carácter intervencionista que podría tener la sesión, en caso de realizarse. A ello, el Consultor Jurídico respondió que no se estaba llevando a cabo ninguna intervención en asuntos internos, sino que se trataba de un debate sobre la situación en un Estado Parte.

Posterior a la discusión, el Presidente del Consejo, el embajador de Belice, llamó a votar la solicitud de Venezuela de suspender la sesión, pero fue nuevamente interrumpido por las constantes intervenciones de Venezuela Bolivia y Nicaragua, quienes exigían al Consultor Jurídico que se respondiera la pregunta hecha por el primero. Ante ello, los embajadores de México, Estados Unidos y Canadá exigieron respeto, y solicitaron que se continuara con la votación del Orden del Día. Luego de cuarenta y cinco minutos de discusión sobre el Orden del Día, es finalmente aprobado con la previa aclaratoria de Venezuela que, de llevarse a cabo la intervención, sería considerada una intervención en sus asuntos internos.

De los 35 Estados Parte del Consejo Permanente, 20 votaron a favor de aprobar el Orden del Día, 11 en contra, 2 se abstuvieron y uno se encontraba ausente para el momento de la votación. Los países que votaron a favor fueron: Argentina, Bahamas, Barbados, Belice, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía y Uruguay. En contra votaron San Vicente y Las Granadinas, Surinam, Saint Kitts y Nevis, Venezuela, Bolivia, Dominica, Ecuador, El Salvador, Haití, Nicaragua y República Dominicana. Por su parte, Trinidad y Tobago y Antigua y Bermuda se abstuvieron, mientras que Granada no estaba presente.

Con la aprobación del Orden del Día, se dio inicio a la discusión con la intervención del embajador de México, quien señaló que en Venezuela hacía falta un cronograma electoral claro que ayudase a solventar la crisis, que había que liberar a los presos políticos y que la Asamblea Nacional debía ser reconocida. Asimismo, aclaró que consideraba la opción de suspender a un Estado Miembro un último recurso, y que previamente debían ser agotados otros. Canadá afirmó que en Venezuela se habían perdido los valores democráticos y recordó que en tres años de discusión no se habían encontrado puntos en común para solventar la situación. Pidió por la liberación de los presos políticos y el establecimiento de una agenda electoral clara.

El embajador de Costa Rica mostró su preocupación por el debilitamiento institucional, así como por la crisis del sector salud y el desabastecimiento de alimentos. Afirmó que era necesario establecer una hoja de ruta para solventar la crisis institucional, respetar la Separación de Poderes y liberar a los presos políticos. La embajadora de Perú afirmó que era necesario cesar el sistemático bloqueo a la Asamblea Nacional; destacó que era urgente tomar medidas urgentes para el cese de la grave situación política, económica y humanitaria que vive Venezuela. Pidió que se aceptara la ayuda humanitaria, la liberación de los presos políticos y el establecimiento de una agenda electoral clara.

El embajador de Panamá señaló la «necesidad de un diálogo para solventar la situación». El Salvador resaltó que no apoyaba la solicitud hecha por el Secretario General para suspender a Venezuela, y que ante la crisis instituconal debía darse un diálogo como principal medida para solventar el conflicto. Jamaica indicó estar consciente de la «situación de inseguridad y falta de confianza en la democracia» que se vive en Venezuela, por lo que respaldó el llamado al diálogo como solución pacífica a la crisis.

El embajador de México nuevamente tomó la palabra y aseguró que su país era uno de los que más activamente había propiciado el diálogo en Venezuela, por lo que reiteró que se debían tomar medidas como la liberación de los presos políticos, el establecimiento de un cronograma electoral y el abastecimiento de alimentos y medicinas. Aclaró que el principio de No Injerencia no puede ni debe ser tomado como excusa para la violación a los derechos humanos. Finalmente, propuso sesiones periódicas para revisar la situación en Venezuela.

El embajador de Chile reiteró que se debía retomar el diálogo y que no se podían hacer «interpretaciones antojadizas y excluyentes de la Carta Magna», pero que ese diálogo debía demostrar avances y resultados, con plazos concretos y definidos. Haití mostró su disgusto ante el hecho de que el informe de actualización de Almagro no había sido remitido en su idioma oficial, el francés, por lo que señaló que, mientras se mantuviera esa situación, considerarían al informe «tan sólo como un rumor», pero «bastante serio por lo que se solicita». Según el embajador de Haití, el Secretario General Almagro se habría excedido en sus funciones. Señaló que su país era ejemplo de que no podía haber avance a través de las sanciones, y que el diálogo era la vía.

El embajador de Colombia indicó que los países de la OEA no podían mantenerse indiferentes, recordando que los principios de la Organización convocan a la solidaridad y la cooperación. Reiteró su compromiso con la defensa de la democracia y los derechos humanos. Indicó que era necesario el reconocimiento de las instituciones, así como impulsar negociaciones que produjeran frutos en tiempos reales. Hizo un llamado a tomar acciones concretas para garantizar la Separación de Poderes y el funcionamiento de la Asamblea Nacional; que se debía establecer un calendario electoral claro y que se debía respetar el Estado de Derecho. Afirmó que «la cantidad de hermanos venezolanos migrando es muestra de la crisis y el conflicto que se vive cada día en el país», por lo que era necesario un diálogo serio.

El embajador de Guatemala afirmó creer con firmeza que el diálogo es el mecanismo para encontrar soluciones en Venezuela, para lo cual la participación solidaria de entes internacionales sería de gran ayuda. El embajador de Argentina mostró su preocupación por la «crisis casi integral» que atraviesa Venezuela, que requeriría una «reacción apropiada» del ente regional. Afirmó que los Estados de la región han apostado más por una política de consenso que por la épica de la confrontación, y recordó que existen principios contemplados en la Carta Democrática que son obligatorios, como el respeto a la democracia y los derechos humanos. El embajador instó al Estado venezolano a no tomar la sesión como una injerencia, si no como una genuina preocupación. En palabras del embajador, «es necesario dejar la épica combativa para encontrar soluciones concretas para que ese país pueda disfrutar de toda su riqueza».

El embajador de Estados Unidos le recordó a Venezuela que había abandonado la sala durante la sesión de noviembre del 2016, y que el gobierno se muestra reacio a aceptar la mano que se le extiende para solventar la crisis. En palabras del embajador, «el gobierno venezolano ha mostrado una separación de los valores democráticos, ejemplo de ello es la ruptura del orden constitucional», de lo cual una muestra sería las sentencias emitidas por el Tribunal Supremo de Justicia ese día – sentencias 155/2017 y 156/2017 de Sala Constitucional. Exigió a Venezuela «actuar de manera coherente con su Constitución», y le recordó que en el país se están padeciendo problemas importantes, y que no debía «olvidar quiénes están pagando con las consecuencias». Propuso mesas de trabajo y un consenso político permanente para seguir la situación en Venezuela.

República Dominicana hizo un llamado a los países del hemisferio a apoyar un diálogo que ayudase a solventar la crisis, como el promovido por los tres ex presidentes y la UNASUR. El embajador de Brasil señaló que era necesario «cesar la falta de respeto al Parlamento». Como muestra de la grave crisis, hizo referencia a la gran cantidad de venezolanos que han emigrado a través de la frontera e indicó que estaban listos para buscar los siguientes pasos a tomar, para lo cual necesitarían, sin embargo, la colaboración del gobierno venezolano.

La embajadora de Paraguay recordó que la Carta Democrática es un instrumento que sirve para solventar conflictos y que Venezuela había participado en su creación. Incriminó al gobierno por someter a la oposición a condiciones que contravienen los principios de libertad de expresión y pensamiento; por lo que hizo un llamado al gobierno a reestablecer la institucionalidad democrática y respetar a la Asamblea Nacional. Finalmente, afirmó que «el pueblo venezolano tiene derecho a la democracia» del cual no puede ser privado bajo ningún contexto.

Dominica indicó que no se podía injerir en los asuntos internos de Venezuela. Barbados indicó que no era posible ignorar el deterioro de la situación que se vive en Venezuela, por lo que hizo un llamado a Venezuela a que «tome acciones y supere los retos que ha sufrido y ha puesto a sufrir a su población». Antigua y Barbuda aseveró que la Carta Democrática «no permite el debate de un país concreto sin su permiso», y que la pregunta que debería hacerse es «¿Qué podemos hacer para ayudar?» y no «¿Qué podemos hacer para castigar?»

Posterior a ello, el Secretario General Almagro tomó la palabra para dirigirse a los embajadores del Consejo Permanente. En sus palabras, «los derechos humanos, las libertades fundamentales y la democracia deben imperar no sólo cuando es conveniente, si no en todo momento (…) la protección de la democracia no es injerencista, así como no es injerencista la promoción de los derechos humanos». El Secretario General se sumó a los reclamos por la liberación de los presos políticos, el respeto a la Asamblea Nacional y el establecimiento de un cronograma de elecciones. Afirmó que dichas propuestas son, en realidad, «lo contrario a un Golpe de Estado», y que más bien eran la vía democrática.

Tras la intervención del Secretario General, los Estados volvieron a tomar la palabra. Bolivia rechazó todas las intervenciones previas. Canadá reiteró la necesidad de buscar propuestas concretas para definir el curso de acción para encontrar soluciones en el menor tiempo.

El nuevo embajador de Venezuela ante el Consejo Permanente de la OEA, Samuel Moncada, tomó la palabra para rechazar el comunicado emitido por  los 14 Estados. Una vez más, acusó al Consejo Permanente de estar llevando a cabo un Golpe de Estado contra Venezuela, ya que, según él, no se podía discutir la situación del país sin contar primero con su permiso. Durante su intervención, se dedicó a atacar a la OEA, al Secretario General y a cada uno de los países que habían mostrado una postura crítica a la situación en Venezuela. Ante ello, el embajador de Brasil recriminó a Venezuela sus «señalamientos y acusaciones irrespetuosas». El embajador de México aseveró que, si no se respetaba «el tono y núcleo del debate» se verían forzados a retirarse de la sala, lo cual recibió el apoyo del embajador de Estados Unidos y Paraguay. De igual forma, Perú hizo un Punto de Orden por los continuos ataques de Venezuela. El embajador de Colombia respondió a las acusaciones de Venezuela, referentes al conflicto armado en ese país: «Colombia ha enfrentado el conflicto y lo ha expuesto de manera transparente». También increpó al embajador Moncada que el problema del contrabando lo había generado el modelo económico venezolano y no el colombiano.

Ante la actitud del representante de Venezuela, varios Estados solicitaron al Presidente culminar la sesión.

La sesión extraordinaria del Consejo Permanente estuvo caracterizada por el consenso entre los Estados sobre la crisis integral que se vive en Venezuela, especialmente en el aspecto institucional, del Estado de Derecho y la Democracia. De igual forma, de la sesión se desprendió el interés de los Estados por el establecimiento de un calendario electoral claro y el respeto a la Asamblea Nacional y la Separación de Poderes. Queda por determinar cuáles serán las acciones concretas que se promoverán en el contexto de la Carta Democrática para el retorno de Venezuela al cumplimiento de sus obligaciones internacionales con la democracia y los derechos humanos.

 

Ver: Intervención de Canciller Delcy Rodriguez ante el Consejo Permanente del día 27 de Marzo.