Venezuela, un país de alto riesgo para la seguridad alimentaria de acuerdo a la FAO

(Ginabra, 15/04/2019) La agencia de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), ha publicado un nuevo informe sobre alertas tempranas alimentarias (abril  – junio 2019), donde se clasifica a Venezuela como un país de “alto riego” junto a Sudán del Sur, Burkina Faso, Yemen, Sudán, Nigeria y Haití.

Resumen de riegos

Venezuela  está experimentando una grave y prolongada crisis económica. El país ha estado enfrentando hiperinflación desde noviembre de 2016, y según el Fondo Monetario Internacional, el producto interno bruto es proyectado para seguir disminuyendo en 2019, con lo que el descenso acumulado  desde 2013 a más del 50 %. Esto es principalmente impulsado por la caída en picada de la producción de petróleo y empeoramiento de las condiciones en el sector no petrolero. Un colapso en los salarios y en el valor de la moneda local, la escasez de alimentos, medicinas y suministros básicos, el deterioro de los servicios de salud, educación e infraestructura, así como las sanciones internacionales, están afectando fuertemente a  la población.

La prevalencia de la subnutrición está aumentando, los porcentaje de personas subnutridas en el país se ha triplicado: del 3,6 % en 2013 al 11,7 %e n 2017 (casi 3.7 millones de personas).

Según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) publicada por tres universidades venezolanas en 2018, el 80 % de los hogares venezolanos tienen inseguridad alimentaria , el 90 % recibe un ingreso que es insuficiente para comprar alimentos, y el país ha perdido 3,5 años de esperanza de vida. al nacer.

La situación en Venezuela  está resultando en una crisis migratoria en toda la región, con un estimado de 3.4 millones personas que han huido a otros países, principalmente en América del Sur y el Caribe. Colombia, que es a la vez un país tránsito y  de destino para los venezolanos que cruzan la frontera, alberga el mayor número de migrantes y refugiados venezolanos, con más de 1 millón de personas, seguido por Perú (506.000), Chile (288.000), Ecuador (221.000), Argentina (130.000) y Brasil (96.000).

Organizaciones internacionales coordinadas por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), ha preparado un Plan de Acción para apoyar a los gobiernos en la asistencia a los venezolanos. Se lanzó un llamamiento por USD 738 millones en diciembre de 2018 para ayudar a los países vecinos a hacer frente a la afluencia.

Las Naciones Unidas han llamado a observar plenamente los derechos humanos en la crisis política y avanzar en diálogos pacíficos entre las partes para resolver la situación actual. En febrero de 2019, el Gobierno de  Venezuela solicitó la asistencia técnica de las Naciones Unidas para la compra de alimentos y medicinas.

A pesar de los desafíos en el acceso a las entradas requeridas, agroquímicos y semillas, la estimación del rendimiento para el maíz es mayor que el año anterior debido a las condiciones climatológicas favorables. Sin embargo, la producción de sorgo se estimó en 35.000 toneladas en comparación con 79.000 toneladas en 2017 debido a la escasez de diesel importado, insumos esenciales, semillas certificadas, equipos y maquinaria. También se espera que la producción de arroz en 2019 sea reducido. Según la asociación venezolana de agricultura y productores, el sector agropecuario cubría sólo el 20 % del consumo nacional de alimentos en 2018.

Impacto potencial

En los próximos meses, no se espera una mejoría en la situación de seguridad alimentaria y la emigración es probable que continúe. Al final de 2018, el ACNUR y la OIM estimaron que es probable que 2 millones adicionales de personas abandonen el país en 2019.

La parte norte de Venezuela ha experimentando precipitaciones por debajo de la media, lo que se suma a los patrones de incertidumbre  en mayo, cuando la temporada principal de cultivo por lo general comienza. Las condiciones climáticas también podrían verse afectadas por el fenómeno de El Niño, que típicamente aumenta la probabilidad de condiciones secas.

Recomendaciones de acciones tempranas

Cultivos y sivicultura
  • Distribuir herramientas agrícolas para la preparación de la tierra con vistas a la
    próxima temporada de primera.
  • Fortalecer el enfoque de manejo forestal participativo entre las comunidades indígenas que residen en áreas protegidas para mejorar la gestión del riesgo de desastres.
Intersectorial
  • Reforzar los sistemas de información sobre seguridad alimentaria y gestión del riesgo de desastres con énfasis en la agricultura familiar.
  • Mejorar las capacidades técnicas e institucionales para la desarrollo de la familia / comunidad basada en sistemas de producción de agricultura con una gestión de enfoque de riesgos agroclimáticos.
  • Diseñar e implementar unidades / sistemas de producción agrícola que no dependen de insumos externos (semillas, fertilizantes y plaguicidas), y posibilitar el aumento y diversificación de producción agrícola resiliente y alimentación escolar.
Preservación de alimentos
  • Distribuir sal a comunidades indígenas vulnerables para preservar la existencia de alimentos.

Traducción no oficial

Para leer el informe completo ingresa aquí