La Sociedad Civil y la Defensa de los Derechos Humanos

La sociedad civil es el espacio cívico que se crea por la fuerza de las propias acciones ciudadanas libres y autónomas, tanto individuales como colectivas, para avanzar en intereses compartidos a nivel local, nacional, regional o internacional

El 29.02.99, el señor Kofi Annan, ex Secretario General de las Naciones Unidas, pronunció en un discurso ante la sociedad civil de Wellington, Nueva Zelanda, las siguientes palabras:

“Al mirar el futuro, observo infinidad de oportunidades para reforzar los vínculos que nos unen. Veo que la Organización de las Naciones Unidas está profundamente consciente de que para acometer un proyecto a escala mundial la unión con la sociedad civil no es una alternativa, sino más bien una necesidad. Observo que la Organización de las Naciones Unidas reconoce la revolución de las ONG – como el nuevo poder del pueblo- lo mejor que ha podido ocurrir en nuestra Organización desde hace mucho”.

La sociedad civil es el espacio cívico que se crea por la fuerza de las propias acciones ciudadanas libres y autónomas, tanto individuales como colectivas, para avanzar en intereses compartidos a nivel local, nacional, regional o internacional (Civicus, Alianza Mundial para la Participación Ciudadana). Esta fuerza de la sociedad civil,

  1. Es una fuente de recursos éticos, cívicos y políticos, de los que se apropia la sociedad para poner límites, desafiar y resistir a las distintas formas de imposición y abuso de poder en contra de las personas, grupos y sectores;
  2. Genera nuevas relaciones con los poderes públicos y mecanismos para ejercer una genuina soberanía democrática y hacer valer la voluntad de los ciudadanos como el sustento de la legitimidad del Estado y asiento permanente de las decisiones públicas;
  3. Desarrolla una capacidad social actora, que contribuye a resolver problemas sociales relevantes y a propiciar cambios en modelos y la eficacia del desarrollo económico, social y político, en diálogo y debate con gobiernos, sectores privados e instancias internacionales.

A través de los movimientos de la sociedad civil, se ha logrado la proclamación de numerosos tratados, convenciones y declaraciones internacionales que recogen las exigencias de un orden social justo, donde todas las personas puedan ejercer sus derechos. Muchos grupos y organizaciones de la sociedad civil han surgido motivados por violaciones de los derechos humanos, exigen el fin de su vulneración y reclaman instrumentos jurídicos que protejan a la ciudadanía (El Enfoque de los DDHH. Instituto Danés de Derechos Humanos).

¿Quiénes generalmente actúan en la labor de defensa de los derechos humanos?

  • Los y las activistas y las organizaciones de derechos humanos.
  • Las coaliciones y redes que defienden derechos de grupos de personas o cuestiones de interés público.
  • Las personas con discapacidad y las organizaciones que las representan.
  • Los grupos comunitarios, los pueblos indígenas, minorías y comunidades rurales.
  • Los grupos confesionales y las organizaciones basadas en la fe (iglesias y grupos religiosos).
  • Los sindicatos y los gremios profesionales.
  • Los movimientos a favor de la paz, estudiantiles y pro democráticos.
  • Los y las profesionales dedicados/as a la defensa de los derechos humanos.
  • Los familiares y las asociaciones de víctimas de violaciones de los derechos humanos.
  • Las escuelas, universidades y organismos de investigación que promueven derechos humanos.

Los sistemas internacionales de protección de derechos humanos son altamente sensibles a la situación de la sociedad civil y a las condiciones en las cuales desempeñan su labor. En relación a su mandato, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH-ACNUDH) ha establecido que,

“La existencia de una sociedad civil dinámica, diversa e independiente, capaz de actuar libremente y bien informada y preparada en lo que se refiere a los derechos humanos, es fundamental para garantizar una protección sostenible de los derechos humanos en todas las regiones del mundo (…). Los países son los principales responsables de proteger a los agentes de la sociedad civil, pero cuando el espacio de estos, o ellos mismos, se encuentran en peligro debido a su labor de promoción de los derechos humanos, la comunidad internacional, incluido el ACNUDH, tiene la responsabilidad común de prestarles apoyo y protegerlos”.

La protección internacional de la sociedad civil se deriva de una agrupación de derechos humanos protegidos en los tratados internacionales, a través de los cuales los ciudadanos tienen la posibilidad de ejercer su voz dentro de sociedades libres, plurales y democráticas; y la sociedad puede construir un tejido de organizaciones y redes para buscar por distintos medios, el pleno reconocimiento y realización de sus derechos, frente al Estado y terceros. Estos derechos son:

  • La libertad de opinión y de expresión.
  • La libertad de reunión pacífica y de asociación por cualquier vía, incluyendo la electrónica.
  • La manifestación pacífica y la protección de los derechos humanos en contextos de manifestación.
  • La participación real y efectiva de las personas en los procesos de elección de cargos públicos, toma de decisiones y gestión de gobierno.
  • El acceso a la cooperación internacional.

Estos derechos, además, son esenciales para la labor de defensa de los derechos humanos. En 1998, la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración sobre Defensores y Defensoras de los Derechos Humanos, en la que se reconoce y protege a toda persona en el ejercicio legítimo de la defensa de los derechos humanos, de forma individual, en grupo o a través de organizaciones; como ocupación o de manera ocasional; sin importar la profesión, edad, género, nacionalidad o cualquier otra condición sin de las personas; y sin ningún límite de fronteras geográficas, en la comunidad, en regiones, en todo el país o fuera de éste.

En las materias vinculadas con su trabajo en derechos humanos, son derechos de los defensores y defensoras:

  1. Realizar sus actividades en los planos nacional e internacional.
  2. Trabajar individualmente o en asociación con otros.
  3. Formar asociaciones y organizaciones.
  4. Reunirse o manifestar pacíficamente.
  5. Recabar, obtener, recibir y poseer información.
  6. Desarrollar, debatir y promover ideas y principios nuevos.
  7. Presentar críticas y propuestas y llamar la atención a instancias y organismos públicos.
  8. Denunciar políticas y acciones oficiales, y que se examinen esas denuncias.
  9. Ofrecer y prestar asistencia letrada profesional u otro asesoramiento o asistencia.
  10. Asistir a audiencias, procedimientos y juicios públicos.
  11. Dirigirse a ONG y organizaciones intergubernamentales y comunicarse sin trabas con ellas.
  12. Disponer de recursos eficaces.
  13. Ejercer legítimamente la ocupación o profesión de defensor.
  14. Obtener protección eficaz de las leyes, al reaccionar u oponerse, por medios pacíficos, a actos u omisiones imputables a los Estados que causen violaciones de los derechos humanos.
  15. Solicitar, recibir y utilizar recursos (incluida la recepción de fondos del extranjero).

Es así como, entre los años 2013 y 2014, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU -órgano de la Asamblea General- aprobó varias Resoluciones sobre la responsabilidad de los Estados y de la Comunidad Internacional en la protección del espacio de sociedad civil. Estas Resoluciones exhortan a los Estados, tomar las medidas necesarias para garantizar un espacio seguro y propicio, tanto en la legislación como en la práctica, para que la sociedad civil -concebida de manera amplia y pluralista– pueda funcionar sin trabas ni inseguridad y desempeñar su legítima función en la promoción de los derechos humanos, la democracia y el estado de derecho, en los planos local, nacional, regional e internacional (El Espacio de la Sociedad Civil y el Sistema de Derechos Humanos de las Naciones Unidas).