El Derecho a Trabajar con los Sistemas de Protección

En las Naciones Unidas existen numerosos espacios de participación de las organizaciones de la sociedad civil, lo cual responde a una política en la que se les considera “entidades asociadas de pleno derecho” y los cuales permiten reforzar tanto el debate intergubernamental como las funciones que cumple la institución de las Naciones Unidas a nivel mundial.

Como parte de sus legítimas labores, la sociedad civil de cada país tiene derecho a trabajar en conjunto con los sistemas de protección de los derechos humanos (subregionales, regionales e internacionales), para promover, exigir y fortalecer las capacidades nacionales en el cumplimiento de los tratados internacionales de derechos humanos y su cabal aplicación dentro del orden jurídico, institucional y político interno, como corresponde a las obligaciones de los Estados. Esto incluye apoyar la labor que hacen sus representantes, mecanismos y procedimientos, así como comunicarse con ellos, sin restricciones.

“Ahora es corriente que las ONG estén presentes en las deliberaciones intergubernamentales de numerosas organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y que participen en una amplia gama de mecanismos consultivos y alianzas…”.

Trabajar con la sociedad civil, no solamente permite que las decisiones de las Naciones Unidas cuenten con más apoyo y comprensión por parte de un público amplio y variado, sino que asegura su pertinencia y validación, si se realiza en el marco de una participación genuina y un proceso plenamente consultivo.

Algunas actividades que realizan las organizaciones de la sociedad civil con las Naciones Unidas son:

  1. Asesoramiento, análisis y promoción en materia normativa.
  2. Elaboración y ejecución de programas, en particular los de ayuda humanitaria.
  3. Establecimiento de alianzas para apoyar actividades sobre el terreno.
  4. Intervención en debates de grupos especiales, mesas redondas, períodos extraordinarios de sesión, conferencias y diálogos de alto nivel.
  5. Consultas periódicas por parte del Consejo de Seguridad y Consejo Económico y Social, entre otros, sobre asuntos que les conciernan.
  6. Contribución en la elaboración y revisión de informes, comparabilidad de datos y coherencia de políticas, y en la preparación de evaluaciones y marco de asistencia de las Naciones Unidas.
  7. Participación en campañas de promoción, cursos prácticos y de intercambio de experiencias.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACDH) trabaja también con la sociedad civil:

“La relación entre la OACDH y la sociedad civil, en particular con las ONG y con los defensores de los derechos humanos, es sólida y prioritaria para la Oficina desde su institución. Tradicionalmente, las ONG han sido actores claves en la institución de la OACDH y en la creación de varios mecanismos especiales de la Comisión de Derechos Humanos. La labor de todo el programa de derechos humanos y de la OACDH en particular, sería imposible sin el aporte, la experiencia y el asesoramiento de las ONG internacionales, regionales y nacionales”.

Algunas de las actividades que realizan las organizaciones de la sociedad civil con la OACDH, son:

  1. Servirse de los instrumentos de derechos humanos y del asesoramiento y formación que ofrecen las oficinas de la OACDH, sobre normas internacionales y su aplicación en el orden interno.
  2. Suministrar información, funcionar como alerta temprana y participar en evaluaciones de riesgo sobre abusos contra los derechos humanos.
  3. Someter a consideración estudios e informes, y la recopilación de datos, sobre la situación de los derechos humanos.
  4. Contribuir en respuestas a situaciones apremiantes de derechos humanos, para reforzar capacidades y ámbitos de influencia de la OACDH y de las Naciones Unidas.
  5. Asesorar acerca de los riesgos que entrañe cualquier respuesta, a fin de velar por la seguridad de los defensores nacionales de los derechos humanos.
  6. Colaborar en la formación y capacitación en derechos humanos.
  7. Actuar como socios activos en el terreno, de las oficinas de la OACDH, Operaciones de Paz y Equipos de las Naciones Unidas.
  8. Formular comentarios acerca de las actividades que organiza la OACDH sobre determinados temas.

En los órganos y procedimientos de los sistemas de protección de los derechos humanos de las Naciones Unidas, las organizaciones de la sociedad civil tienen un rol destacado durante los períodos de examen de los Estados, previstos en pactos y convenciones internacionales, de diversas maneras:

  1. Presentando informes alternativos y manteniendo a los Comités al corriente del estado de protección de los derechos humanos en el Estado parte cuyo informe se examine.
  2. Contribuyendo con información para la redacción de las listas de cuestiones previas a la presentación de informes.
  3. Estando presentes en las sesiones de diálogo con el Estado parte.
  4. Haciendo seguimiento a la implementación de recomendaciones que formulen los titulares de mandatos especiales (los Relatores Especiales y Grupos de Trabajo) y los órganos establecidos en virtud de tratados (los Comités), difundiéndolas hacia la población y grupos afectados, y  exigiendo que se cumplan, en el marco del derecho a la defensa de los derechos humanos.

El uso de estos espacios por parte de la sociedad civil, debe ser respetado por los Estados. Todo acto o medida que tienda a impedir de cualquier manera, hacer efectiva la labor de los defensores, o implique cualquier forma de retaliación contra las personas y las organizaciones que usan los sistemas internacionales de protección, se considera un ataque directo a la defensa de los derechos humanos (Comentario de la Declaración de la Relatoría de la ONU sobre Defensores de Derechos Humanos).

El 23.09.13, Ban Ki-moon, actual Secretario de las Naciones Unidas, declaró en la Reunión de alto nivel sobre el apoyo a la sociedad civil, lo siguiente:

“La sociedad civil es fundamental para impulsar la labor de las Naciones Unidas de acuerdo con nuestro programa, no solo en materia de derechos humanos, sino también de paz y seguridad, y de desarrollo. Su importancia es ahora mayor que nunca. Los actos de represalia e intimidación contra las personas que cooperan con las Naciones Unidas son inaceptables, no solo por tratarse de personas que nos ayudan a hacer nuestro trabajo con arreglo a lo dispuesto en la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos, sino también porque esos actos buscan disuadir a otras personas de colaborar con nosotros. Debemos tomar medidas en todos los niveles para fortalecer las voces de la democracia”.

En su 27° Reunión Anual celebrada entre los días 22 y 26 de junio de 2015 en San José de Costa Rica, los 10 Comités de Tratados Internacionales de Derechos Humanos aprobaron las Directrices de San José dirigidas a la prevención de represalias y el mejoramiento de la protección de las personas en riesgo que acuden a los sistemas internacionales de protección de derechos humanos, la cual se rige por los siguientes principios:

  1. El derecho de toda persona a tener acceso sin trabas y a comunicarse con los órganos de tratados y sus miembros para la aplicación efectiva de los mandatos de esos órganos;
  2. La libertad para todo/as ante cualquier forma de intimidación o represalias, o el miedo a la intimidación o represalias, cuando se trata de cooperar o colaborar con los órganos de tratados;
  3. La responsabilidad de los Estados para evitar actos que constituyen intimidación o represalias y para prevenir, proteger, investigar y garantizar la rendición de cuentas y proporcionar recursos efectivos a las víctimas de tales actos u omisiones;
  4. La igualdad y no discriminación;
  5. La necesidad de respetar el principio de “No-hacer-daño”, participación, confidencialidad, seguridad, y el consentimiento libre e informado;
  6. La incorporación de una perspectiva de género en el trabajo de los órganos de tratados.