Los Derechos Humanos Universales

(Caracas, 10/12/2015, CivilisDDHH). Los derechos humanos universales no son concesiones de la sociedad o del Estado, ni han sido creados por el ordenamiento jurídico, sino que se originan en la persona misma; emanan de la dignidad humana y resguardan cada uno de sus atributos inherentes e inviolables, dentro de un marco de libertades, no discriminación e igualdad.

Estos derechos fueron recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos “…un consenso con respecto al valor supremo de la persona humana (…) que no se originó en la decisión de un poder temporal, sino en el hecho mismo de existir –lo que dio origen al derecho inalienable de vivir sin privaciones ni opresión, y a desarrollar completamente la propia personalidad”.

Son derechos humanos, entre otros:

  • La vida y la integridad física y moral.
  • La libertad y la seguridad personales.
  • Las libertades fundamentales a la religión y a la objeción de consciencia, a la expresión y a la opinión, a la asociación y a la reunión pacifica, a la vida privada y al tránsito.
  • La participación libre y democrática de todos los ciudadanos en la elección de sus gobiernos y en las decisiones sobre los asuntos públicos.
  • El acceso a un nivel de vida adecuado, a la alimentación, a la vivienda, a la seguridad social, al trabajo, a la salud y a la educación, que garanticen una vida digna.

Los Pactos o Tratados Internacionales son instrumentos jurídicamente vinculantes para respetar y garantizar los derechos humanos por parte de los Estados. Al ratificar estos instrumentos, los Estados se someten a un orden legal en el cual asumen libre y soberanamente obligaciones internacionales, no con otros Estados, sino con los derechos humanos de cada persona bajo su jurisdicción.

En virtud de ello, se crean normas jurídicas, se establecen instituciones con la función de dictar las medidas necesarias para cumplir garantías de protección y atención, y se crean mecanismos que permiten exigir jurídicamente el cumplimiento de estas obligaciones y sancionar su incumplimiento.

Si los Estados fallan, los ciudadanos tienen a su disposición los sistemas internacionales de tutela y protección de los derechos humanos en Naciones Unidas y los sistemas regionales y sub-regionales del continente americano; así como estos sistemas tienen la facultad legítima de actuar para proteger a los ciudadanos, frente a violaciones de sus derechos.