6.1% de la población de América Latina está subalimenta en gran parte por la situación de Venezuela

(Ginebra, 11/09/2018) El nuevo informe de las Naciones Unidas sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y Nutrición en el Mundo, destaca que el número de hambrientos continúa creciendo por tercer año consecutivo.  Los fenómenos climáticos extremos, los conflictos o la desaceleración económica entre los principales causantes del fenómeno. América Latina, donde un 6,1% de la población está subalimentada, sigue la tendencia mundial, debido en gran parte a la situación en Venezuela.

Aproximadamente, una de cada nueve personas en el mundo padeció hambre el año pasado.

Dicho de otra manera, el número de personas subalimentadas o que sufrieron una carencia crónica de alimentos durante el año pasado ascendió hasta los 821 millones, 6 millones más que las registradas en el anterior informe sobre el Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo que se ha presentado hoy en Roma.

Según el estudio  elaborado conjuntamente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), Fondo de ONU para la Infancia (UNICEF), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) , el número de personas que sufren hambre ha crecido durante los últimos tres años, volviendo a situarse en los niveles de hace una década, y además la situación está empeorando en la mayoría de las subregiones de África, se está ralentizando “considerablemente” en Asia y está empeorando en América del Sur

El director adjunto de la división de la economía del desarrollo agrícola de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Marco Sánchez Cantillo, señaló que estás carencias se deben a varios factores dependiendo de la ubicación geográfica, como por ejemplo los conflictos, pero que en América del Sur un elemento muy importante fue la desaceleración económica.

“En América del Sur hay varios países que están percibiendo un rezago económico vinculado con los precios internacionales de los productos básicos que exportan. (Ese rezago) Ha impactado en las finanzas públicas y en los ingresos tributarios que estas naciones venían destinando a los programas de protección social“.

Además los ingresos en las exportaciones venían generando divisas que se usaban para importar alimentos, por lo que al verse limitada esta fuente de ingresos, aumentan los problemas para la seguridad alimentaria.

En todo América Latina y el Caribe, 39,3 millones de personas, un 6,1% de la población, estaba malnutrida en 2017 frente a los 38,9 millones en 2016.  La desaceleración económica se ha sentido especialmente en el caso de Venezuela, donde la tasa de prevalencia de personas subalimentadas fue en 2017 del 11,7%, unos 3,7 millones de personas. Una tasa superior, por ejemplo a la que registró en 2006, cuando fue del 10,5%.

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