Carta Democrática Interamericana de la OEA

(Caracas, 31/05/2017, CivilisDDHH). A raíz de la invocación de la Carta Democrática Interamericana por parte del Secretario General de la OEA, Luis Almagro, a fin de aplicar los artículos que este instrumento dispone en circunstancias donde la democracia se encuentra en amenaza o ha sido quebrantada, Civilis Derechos Humanos realizó una breve explicación de los antecedentes, alcances e implicaciones de esta instrumento para Venezuela, como miembro de la OEA y suscribiente del mismo.

Antecedentes de la Carta

La Carta de la Organización de los Estados Americanos, documento fundacional de la OEA, establece en su artículo 2, apartado b, que uno de los propósito de la organización será el de “promover y consolidar la democracia representativa dentro del respeto al principio de no intervención”. La promoción y consolidación de la democracia representativa se convierte así en una obligación para todos los Estados que desean formar parte de la OEA. La democracia, junto con los derechos humanos, la seguridad y el desarrollo son los cuatro pilares sobre los que se sostienen toda actividad que se lleve a cabo en el seno de la organización.

En este sentido, en el año 1992 se reforma la Carta de la OEA para agregar el artículo 9, que establece la posibilidad de que un Estado sea suspendido de participar en la organización si su gobierno democráticamente constituido ha sido derrocado por la fuerza, siempre y cuando las gestiones diplomáticas para restablecer la democracia participativa hayan sido infructuosas.

En el año 2001, luego de la Tercera Cumbre de las Américas, los Jefes de Estado realizan la Declaración de Québec, en la cual se incluye una cláusula democrática que reza: “cualquier alteración o ruptura inconstitucional del orden democrático en un Estado del Hemisferio constituye un obstáculo insuperable para la participación del Gobierno de dicho Estado en el proceso de Cumbres de las Américas.”

La Declaración de Québec sirvió de base para que algunos meses después, en septiembre del 2001, la Asamblea General de la OEA aprobara la Carta Democrática Interamericana.

¿Qué dice la Carta Democrática Interamericana?

La Carta, aprobada el 11 de septiembre de 2001 mediante una resolución de la Asamblea General de la OEA, desarrolla el contenido de la Carta de la OEA y de otros instrumentos vinculantes adoptados en el seno de la organización sobre las obligaciones de los Estados con respecto a la democracia y los consiguientes derechos ciudadanos, así como las condiciones necesarias para poder afirmar que existe una democracia efectiva y los mecanismos que deben ser adoptados en caso de que ésta esté en peligro.

El artículo 3 de la Carta establece un listado no taxativo de los elementos esenciales de una democracia representativa:

  • “El respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales;
  • el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho;
  • la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo;
  • el régimen plural de partidos y organizaciones políticas;
  • la separación e independencia de los poderes públicos.”

El artículo 4 enumera los componentes fundamentales para el ejercicio de la democracia representativa:

  • Transparencia de las actividades gubernamentales
  • La probidad
  • La responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública
  • El respeto por los derechos sociales
  • La libertad de expresión y de prensa
  • La subordinación constitucional de todas las instituciones del Estado a la autoridad civil legalmente constituida.
  • El respeto al Estado de Derecho de todas las entidades y sectores de la sociedad.

Por su parte, el capítulo IV de la Carta establece las acciones que los Estados miembros de la OEA pueden tomar para asegurar el fortalecimiento y preservación de la institucionalidad democrática cuando se enfrente a algún peligro u obstáculo. La activación de estos mecanismos puede ser solicitada por:

  • Un Estado Miembro que considere que está en riesgo su proceso político institucional democrático o su legítimo ejercicio del poder (art. 17)
  • El Secretario General o el Consejo Permanente con el consentimiento previo del Estado cuando en éste se produzcan situaciones que pudieran afectar el desarrollo del proceso político institucional democrático o el legítimo ejercicio del poder (art. 18)
  • Cualquier Estado Miembro o el Secretario General de la OEA sin necesidad de contar con permiso del Estado afectado cuando se suscite a) una ruptura del orden democrático (art. 21) o b) una alteración del orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático (art. 20)

En el caso venezolano, el Secretario General Almagro ha invocado que se activen los mecanismos de la Carta Democrática Interamericana en base al supuesto establecido en el artículo 20 de la Carta: una alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático en el país. Para poder activar las acciones establecidas, Almagro presentó un informe ante el Presidente del Consejo Permanente y el público mediante el cual procura demostrar que en Venezuela ha habido a) una alteración del orden constitucional y b) que esa alteración afecta de manera grave al orden democrático, en base a los elementos esenciales y los componentes fundamentales de una democracia expresados en la misma Carta.

¿Qué mecanismos establece el artículo 20?

Ante la denuncia del Secretario General de que en Venezuela existe una alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático, el artículo 20 establece que se convocará inmediatamente al Consejo Permanente a sesionar, con el objetivo de estudiar la situación y adoptar las acciones que considere pertinente.

El Consejo Permanente es el que decidirá por mayoría simple (18 votos) si en Venezuela efectivamente existe una alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático o no, así como las acciones a seguir: gestiones diplomáticas, incluyendo buenos oficios, para restituir la situación alterada.

En caso de que estas gestiones diplomáticas no tengan éxito o si la urgencia de la situación lo amerita, el Consejo Permanente puede convocar un período extraordinario de la Asamblea General de la OEA con una mayoría de 2/3 de los votos (24 votos) para que éste adopte las decisiones que considere apropiadas, incluyendo otras gestiones diplomáticas y de buenos oficios.

La Secretaría de Asuntos Jurídicos de la OEA presentó un reporte de consideraciones para la invocación de la Carta Democrática Interamericana (CDI) indicando que existe una diferencia entre “alteración del orden constitucional” y “ruptura del orden democrático”. Según la Secretaría, el artículo 21 establece que solamente en el segundo supuesto aplica la suspensión del Estado de participar en la OEA si así lo deciden 2/3 de los Miembros reunidos en sesión extraordinaria de la Asamblea General.

¿Qué efectos tiene entonces la invocación de la Carta Democrática por el Secretario General?

A partir de la invocación por Almagro, hay que hacer seguimiento a la reunión del Consejo Permanente, a ser celebrada del 10 al 20 de junio, en la cual se decidirá si efectivamente hubo o no una alteración del orden constitucional que afecta gravemente al orden democrático en el país. Si los miembros del Consejo consideran que hubo dicha alteración, estarían reconociendo oficialmente que en Venezuela el gobierno ha entrado en un terreno de ilegitimidad que afecta de manera importante sus relaciones bilaterales con los miembros de la OEA. De igual forma, dentro de la agenda de la organización entraría el tema de la alteración del orden constitucional y, en especial, el de la protección de los derechos humanos, hasta que se haya regularizado la situación.

De igual forma, habría que hacer seguimiento a la reacción de otros países no miembros de la OEA ante la declaración del Consejo Permanente, así como a otros organismos multilaterales, como el MERCOSUR, quien cuenta con su propia cláusula democrática (el Protocolo de Ushuaia) y la ONU.